Lo que la top model Christine Hart no se calla…

Finalizamos el Mes de la Mujer con una sincera entrevista a Christine Hart sobre sus años como lo_que_las_modelos_callantop model. No todo es lujo y viajes. Hay muchas verdades que las modelos callan, y ella nos las cuenta.

Sobre Christine Hart
Decían que era vieja para modelar… Los mismos que desconocían su lema: “La perseverancia es la clave del éxito”. Se graduó en Derecho pero acabó dedicándose al modelaje, trabajando de la mano de prestigiosos profesionales como el fotógrafo Helmut Newton.  Tras 10 años imprimiendo actitud, belleza y estilo en las pasarelas, Christine Hart, mamá por partida doble, publica su primer libro: “Lo que las modelos callan”, donde revela el lado menos glamuroso de la profesión de modelo, y describe situaciones límite como su encuentro a traición con el autócrata libio Muamar el Gadafi, que ella define como “la peor experiencia” de su vida.

1. ¿A qué te dedicas actualmente?

En este momento soy escritora. Me encanta escribir porque puedo expresar mucho de mí misma. Es fascinante. Uno se divierte mucho creando sus personajes y lo que hace con ellos; los mata, los hace enamorarse o lo que sea. Después de obtener mi grado de Derecho, fui directamente al modelaje.

2. De posible abogada a súper modelo. ¿Por qué este cambio de rumbo tan radical?

En realidad yo nunca quise estudiar Derecho. Uno hace cosas que no necesariamente quiere o que no le hacen feliz, por los padres. Convertirme en modelo era una forma de salir de casa y viajar. Pude utilizar mi apariencia física para hacer dinero y vivir por todo el mundo. Para mí el modelaje fue una herramienta pero lo que me hace feliz es escribir. El modelaje fue sólo una fase de mi vida.


“(…)Fue la experiencia más aterradora de mi vida: ¡desfilar en la pasarela, en un búnker en medio del desierto! Nos podrían haber vendido, matado, o violado.”


 

3. De niña, ¿también deseabas ser escritora?

Cuando era pequeña quería ser bailarina. A medida que crecía, me encantaba el arte, y dibujar. Crecí en medio de la recesión de los años ochenta así que mi madre quería que estudiara algo que fuera estable.  Si hubiera estudiado lo que siempre quise, habría estudiado algo más artístico; me habría convertido en bailarina, productora o fotógrafa. Si pudiese volver atrás, no habría hecho lo que otros me indicaron que hiciera, y esto incluye a mis padres. Tengo mi diploma de derecho colgado en la pared pero nunca me he sentido como una abogada.

4. Explícanos lo mejor de ser modelo…

Con el modelaje, ¡tuve tantas vidas!: he sido americana, australiana, surafricana. He vivido muchas culturas y en muchas ciudades y continentes. Siento que he sido bendecida con una vida muy enriquecedora.


“Quizás no necesitemos modelos en 10 años porque todo será digital y hecho por computador.”


5. ¿Y lo peor?

Lo que nunca me gustó fue la falsedad de mi trabajo como modelo. Tienes que sonreír, no quejarte nunca y mantener el cuerpo siempre en forma. Estar ante la cámara no es tan natural como se cree. Ahora prefiero un trabajo donde no tenga que verme perfecta siempre; donde pueda salir de mi casa sin maquillaje o tacón alto. Una no puede sentirse libre cuando siempre tiene que verse perfecta. Siempre debía estar al día de la moda, de las tendencias y de los cánones de belleza.

6. En tu libro, compartes una historia increíble: cuando se suponía que debías participar en un desfile de moda en Libia, ¡de repente te encontraste en un búnker, en un desfile privado para Gadafi! 

¡La peor experiencia de mi vida! Tenía 28 años y se concertó que hiciéramos una pasarela en el consulado en Trípoli, organizado por el embajador español en Libia. Una vez allí, tomamos otro avión y aterrizamos en medio del desierto libio. Cuando nos dimos cuenta, estábamos en un búnker con Gadafi, entre otros. Fue la experiencia más aterradora de mi vida: ¡desfilar en la pasarela, en un búnker en medio del desierto! Nos podrían haber vendido, matado, o violado. Yo era ciertamente la modelo más veterana y ya de nuevo en España, fui la única que se quejó. Nadie se atrevió a apoyarme o a enfrentar a quien nos había contratado. De inmediato cambié de agencia y sólo muchos años después, aquellas mujeres que desfilaron conmigo me dieron las gracias por decir la verdad. En aquel entonces eran muy jóvenes y miedosas para decir cualquier cosa.


“Tenía 25 años cuando por primera vez entré a una agencia. Me dijeron que era muy vieja para modelar. Entonces fui a Italia y mentí sobre mi edad. “


7. ¿Si tuvieras una hija, qué consejo le darías si quisiera convertirse en modelo? ¿Y sobre sus aspiraciones profesionales?

Le diría que escogiera algo con lo que fuese feliz. Inclusive si quisiera convertirse en modelo, no le diría que no. Pero sí le recomendaría que estudiara primero, tuviera una formación, desarrollara su carácter, su personalidad.

8. ¿Cómo crees que el modelaje va a evolucionar en los próximos 10 años?

Cuando empecé a modelar, no teníamos Photoshop: la sesión duraba horas, había que ajustar la luz, cambiar de sitio para diversas tomas y volver a tomarlas si algo salía mal. Ahora todo es mucho más rápido. Quizás no necesitemos modelos en 10 años porque todo será digital y hecho por computador. Creo que quizás este trabajo desaparezca en pocos años. ¿Quién sabe?

9. ¿Qué consejo le darías a alguien que esté buscando el trabajo de sus sueños?

Cuando joven, yo era insegura y usualmente hacía lo que mis padres querían. Después de viajar y gracias a las experiencias vividas, me di cuenta de que quería escribir y entonces tomé un curso de escritura creativa. Quizás no tenga el mismo talento que en otros sectores pero es lo que me gusta hacer. Uno tiene que explorar dentro de sí y seguir siempre sus instintos.

Lo mismo con el modelaje. Tenía 25 años cuando por primera vez entré a una agencia. Me dijeron que era muy vieja para modelar. Entonces fui a Italia y mentí sobre mi edad. Les dije que tenía 20 años y… ¡tuve la oportunidad de trabajar con Helmut Newton! Le demostré a la agencia que podía trabajar con uno de los fotógrafos más famosos. No puedes darte por vencida, aunque todos los demás lo hagan contigo – La perseverancia es la clave del éxito.

10. ¿Influyen la imagen y los estereotipos?

¡Mucho! A mí me lavaron el cerebro por completo y no tenía una idea real de lo que era la belleza. Ahora me doy cuenta de lo importante que es mostrar lo real. Me había influenciado mucho la industria de la belleza. Nunca estaba contenta con mi figura, siempre estaba perdiendo peso para hacer felices a los agentes y a los diseñadores. ¡Nunca era suficiente! Lo que realmente quiero compartir en mi libro Lo que las modelos callan, es cómo los estereotipos pueden dañar a los jóvenes. Comprender eso me hizo una mujer más feliz.

11. Y, ¿por qué batallan todavía las mujeres para compaginar la familia con sus profesiones?

En países europeos, como Suecia o Dinamarca, ves  a muchas directoras ejecutivas, y los hombres en sus casas, cuidando de los hijos. Las culturas latinas todavía padecen el machismo. Pero en todo el mundo los hombres tienen miedo de perder su posición en la sociedad y no dan suficiente oportunidad a las mujeres. Secretamente saben que la mujeres trabajan con más eficiencia, pueden hacer varias tareas simultáneas, son menos corruptibles y tienen más empatía y poder de negociación. Hemos probado que se puede coordinar con éxito la vida familiar y laboral.

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